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Revista de Educación Infantil y Juvenil de GITA centroantroposofico.org

Educación artística: mucho más que ser creativo

El arte de educadores y educadoras consiste en su capacidad de despertar el conocimiento sobre la vida. El conocimiento de las leyes que rigen el desarrollo infantil debe constituir la base de este arte, el cual puede posibilitar a los alumnos la construcción de una relación viva con los contenidos educativos. Mucho antes de comenzar a comprender el mundo conscientemente el niño se abre al mismo a través de sus sentimientos. Para él es tan importante la disposición estética de las horas escolares como su contenido, y esta debe ser considerada como un elemento esencial en toda educación y ser tomada en serio en la conformación de la enseñanza.

Impartir una buena clase es toda una obra de arte.

La capacidad de entusiasmo y el amor al aprendizaje acompañarán a los alumnos y alumnas a lo largo de toda su vida. ¿Cómo se puede alcanzar esta meta? Es necesario un cuidadoso trabajo de preparación de cada clase, pero también es importante tener el valor de variar el programa previsto para adaptarlo a las necesidades de un grupo escolar en el transcurso de la misma hora lectiva. El maestro debe dominar su asignatura y ser capaz al mismo tiempo de transmitir los conocimientos necesarios, pero de una forma viva e inspirativa y no de manera predigerida.

microcuentos_maestroEl valor de una educación artística ya fue reflejado profundamente por Platón, sin embargo a excepción de personalidades como Friedrich Schiller o Martín Buber apenas ha sido tomada en consideración. Platón hizo notar que ” la armonía y la disposición moral del alma se ven determinadas por el mismo sentido estético …porque la persona educada en este sentido, denota de forma aguda los desaciertos del arte o la naturaleza no trabajados de una forma bella, y por ello con justificado desprecio sobre el particular alaba la belleza y alimenta con ella su alma, hasta que esta misma se hace buena y noble, incluso ya en su juventud”.

Aún cuando tales afirmaciones pudieran parecer muy deterministas, cualquiera estará de acuerdo en reconocer que un entorno estético ejerce una profunda influencia y debe constituir un aspecto importante del aula.Las pinturas en las paredes, el color del edificio, la disposición de las mesas, los dibujos y escritos en la pizarra, la forma en que el maestro se presenta ante sus alumnos, como se mueve, habla y equilibra el humor y la seriedad; todos estos elementos despiertan consideraciones estéticas. Los niños miran, observan y aprenden. No solamente tiene efecto sobre ellos el contenido del aprendizaje, sino la experiencia global. Una clase no se imparte, sino que se ve conformada entre el maestro y los alumnos. Se trata manifiestamente de un elevado ideal, pero de un ideal posible. Quienes han podido vivenciar estos instantes – siquiera brevemente – podrán atestiguar la efectividad de una configuración estética.

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Para poder alcanzar este objetivo es necesario ser consciente de que el propio niño es un artista, un artista que trabaja constantemente en el desarrollo de su propio cuerpo y sus capacidades. En la etapa comprendida entre los 7 y los 14 años el niño convierte en imagen interior todos sus encuentros con el entorno y por ello el maestro debe ser capaz de responder no sólo desde el ámbito intelectual sino también desde el artístico. El intelecto alcanza su lugar propio en la etapa de la pubertad, cuando el alumno transita desde la polaridad al contraste, desde el análisis a la síntesis, como vía de desarrollo de su propia capacidad de juicio. El maestro debe apoyar y potenciar este proceso. Junto con el desarrollo del intelecto se genera un profundo anhelo de creatividad e idealismo.“ Todo aquello que hoy día aparece como educación, incluso en las mejores escuelas y colegios, es un desesperanzador anacronismo… nuestras escuelas (a pesar de sus discursos sobre la preparación para el futuro) vuelven la vista hacia un sistema engañoso antes que mirar hacia delante a una nueva sociedad emergente”.

childplay-W1Vemos derrumbarse a nuestro alrededor la seguridad antigua, comprobamos como es irrelevante e insignificante buscar exclusivamente soluciones pragmáticas a nuestros problemas. Se hace preciso un pensamiento completamente nuevo como base de una nueva moralidad. Esa nueva moralidad debe fundamentarse en el precepto de que para el niño, el mundo es un principio bueno, después bello y finalmente verdadero, es decir,es en sí mismo una creación artística. Para poder ir al encuentro de esta búsqueda infantil es necesaria una nueva pedagogía que esté en disposición de mantener el equilibrio entre la progresiva mecanización del mundo y nosotros mismos como hombres, para poder conservar en el niño el respeto a lo que significa ser Hombre.

Christopher Clouder
 1) Platón, Politeia, III, 40le2) Alwin Toffler, Future SOC, 1970Bibliografía:James Bowen, A History of Western Education, 1981 Vol. IIIErnst-Michael Kranich (Editor), Moralische Erziehung, Stuttgart 1994Wolfgang Schad, Erziehung ist Kunst, Pádagogik aus Anthroposophie, Stuttgart 1991Rudolf Steiner, Die Methodik des Lehrens und die Lebensbedingungen des Erziehens,2n Conferencia del 9 de abril de 1924 en Stuttgart (GA 308), Dornach 1986“E

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Esta entrada fue publicada el octubre 17, 2013 por en Artes y Educación, El Educador, Espacios Infantiles / Educativos.
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