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Revista de Educación Infantil y Juvenil de GITA centroantroposofico.org

El niño necesita tiempo y espacio para desarrollarse

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Aquellos niños que crecen bajo la presión de una maduración excesivamente rápida pierden la posibilidad de vivir experiencias importantes y únicas para su edad. Nuestra sociedad actual, con su ritmo trepidante, no muestra respeto ni comprensión alguna ante las necesidades del niño. Como educadores y educadoras debemos procurar que el niño disponga del tiempo y el espacio necesarios para su desarrollo. Ello contribuye de forma esencial a fomentar la autonomía creativa en la edad adulta.

tipiUn “ Jardín para niños” un espacio de juegos creado para los niños es uno del los ideales del trabajo pedagógico. Cuando los niños entran el hogar parece la sala una enorme y acogedora cocina, o una sala de estar con rincones de juegos. Los “ Juguetes” se encuentran guardados en grandes cestas. Parece una colección de objetos encontrados en el bosque, en un sendero o en la playa: trozos de ramas, piñas, piedras, castañas, conchas – y también pañuelos, a veces de colores, bien doblados y colocados unos sobre otros. Todo es simple, todo es versátil. Nada está “terminado”. El desayuno se prepara en común y los niños también ayudan. Se pone la mesa de forma ordenada y todos comen juntos después de dar gracias al sol y la tierra. Los educadores y educadoras trabajan; cocinan, limpian, ordenan la sala, cuidan el jardín. Trabajan ante los ojos de los niños. Los niños juegan, construyen, mueven los pequeños muebles. Aparecen casas, barcos, ferrocarriles. Experiencias del mundo de los adultos o de la propia fantasía toman vida. Los pañuelos se transforman en animales o muñecos.Los educadores y educadoras crean este marco como imagen; los materiales de juego y el tiempo generosamente organizado crean el espacio necesario para que el niño pueda vivir intensamente sus juegos de imitación.

El Jardín de Infancia Waldorf no es un mundo adulto en pequeño tamaño artísticamente dispuesto, en el cual los niños, bien mediante juguetes coloridos, o de acuerdo con los deseos del adulto, son incitados al juego. El Jardín de Infancia es un espacio construido de forma artística, en el cual todo se halla sin terminar, donde educador, padres y niños tienen que trabajar al máximo.El trabajo en la sala, el patio y el jardín crea esa atmósfera productiva en la que el niño puede desarrollarse libre de ideas prefijadas de juego. Las mejores fuerzas del ser humano, la fantasía y la iniciativa, comienzan a desarrollarse y a tener sus efectos paulatinamente. Manfred Schulz

Desde el punto de vista del adulto el juego y el trabajo son opuestos. A menudo se piensa que el juego infantil es superficial, incidental y no tiene importancia alguna. Sin embargo, ante los ojos del educador atento el juego del niño se muestra como un hacer dotado de profunda seriedad. El niño desarrolla en el juego no sólo la habilidad corporal y la diferenciación de capacidades, sino también la fantasía infantil plena de voluntad que más adelante se expresará como iniciativa, como fuerza creativa. A menudo son los adultos quienes a través de su comportamiento o mediante un juguete inadecuado distorsionan la capacidad del niño para jugar con total entrega. Cómo se comporta un niño en el juego expresa mucho de la forma en que más adelante actuará en la vida como adulto, afrontará su profesión y realizará su trabajo. El trabajo del adulto tiene objetivo y meta, el juego del niño está libre de objetivos pero lleno de vida y apoya su desarrollo progresivo.

Los sentidos del niño están abiertos a todo aquello que le llega desde su entorno, desde el adulto. Y por este motivo son pocos los materiales apropiados para cultivar un desarrollo sano de los sentidos; el niño a través de la imitación del adulto, del educador,debe ser movido conscientemente a jugar un juego pleno de fantasía, de forma que pueda aprender la cualidad de la iniciativa, la moralidad y los buenos hábitos. No la instrucción, sino la imitación de la actividad y del comportamiento del adulto son los principios del aprendizaje en los primeros años de la infancia. “A ser hombre” se aprende tomando como imagen al adulto.¿Qué daños produce la televisión en el niño en desarrollo? Expertos en pedagogía de medios de comunicación están de acuerdo en un punto: buscan vías para, a través de una instrucción intelectual, acabar con las frustraciones, brutalidades y experiencias de choque que el niño recibe a través de la televisión. No solamente es decisivo el contenido de la emisión, sino también la pasividad impuesta por el televisor y el “engaño” de los sentidos provocado por la técnica televisiva. Cuando a  “ser hombre” solamente se puede aprender a través del ejemplo de un adulto, queda claro qué tipo de educador es la televisión. Apagar la televisión no es suficiente. Padres y educadores pueden a ayudar a superar este proceso mediante oportunidades alternativas, a través de una dedicación atenta, del calor, la protección y la ayuda para superar los peligros a los que se enfrenta el mundo infantil.

Jürgen Flinspach

Bibliografía:Freya Jaffke, Spielen und arbeiten im Waldorfkindergardeten, Stuttgart 1991Helmut von Kügelgen (Hrgs.), Plan und Praxis des Waldorffkindergartens, Stuttgart1981Jean Piaget, Nachahmung, Spiel und Traum, Stuttgart 1969

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